Cómo calcular la rentabilidad de una inversión simple
Si quieres dejar de adivinar y entender si tu dinero realmente trabaja para ti, necesitas saber cómo calcular la rentabilidad de una inversión simple. En este artículo aprenderás la fórmula clara, ejemplos paso a paso, cómo comparar alternativas y los errores que te hacen perder dinero sin darte cuenta. No te quedes atrás: quien domina estas cuentas toma mejores decisiones, consigue más libertad financiera y evita sorpresas que afectan tu futuro.
Fórmulas y pasos claros: la base para calcular rentabilidad
Antes de entrar en cálculos, define dos cosas: el periodo de la inversión (días, meses, años) y si hablas de rentabilidad absoluta o relativa. La rentabilidad absoluta es la ganancia neta en dinero; la rentabilidad relativa (o porcentaje) te permite comparar cualquier inversión sin importar el tamaño del capital.
Fórmula básica (rentabilidad simple en porcentaje)
La manera más directa de calcular rentabilidad es con esta fórmula:
Rentabilidad (%) = (Valor Final – Valor Inicial) / Valor Inicial × 100
Ejemplo conceptual: compraste algo por 1.000 y lo vendes por 1.150. La rentabilidad es (1.150 – 1.000) / 1.000 × 100 = 15%.
Rentabilidad absoluta
Rentabilidad absoluta = Valor Final – Valor Inicial.
Es útil cuando quieres saber cuánto dinero ganaste en términos concretos. Si invertiste 2.000 y tienes 2.300, tu rentabilidad absoluta es 300.
Convertir la rentabilidad a una tasa anual (cuando el periodo no es un año)
Muchas veces una inversión dura meses o días. Para comparar con otras inversiones, conviene anualizar la rentabilidad simple:
Rentabilidad anualizada (%) ≈ Rentabilidad (%) × (365 / días de la inversión)
Si obtuviste un 6% en 120 días: 6% × (365 / 120) ≈ 18,25% anual aproximado. Esto es válido para rendimientos simples y sirve para decisiones rápidas; para periodos largos o reinversiones habría que usar fórmulas compuestas.
Cómo calcular la rentabilidad de una inversión simple: ejemplos prácticos y comparaciones
Vamos a verlo con casos reales y números. En cada ejemplo verás la rentabilidad absoluta, la relativa y la anualizada cuando corresponda. Así aprendes a comparar lo comparable.
Ejemplo 1 — Inversión en plazo fijo (3 meses)
Imagina que pones $10.000 en un plazo fijo y al cabo de 90 días lo retiras con $10.300.
- Rentabilidad absoluta = 10.300 – 10.000 = $300
- Rentabilidad (%) = 300 / 10.000 × 100 = 3%
- Rentabilidad anualizada ≈ 3% × (365 / 90) ≈ 12,17%
Con estos datos puedes comparar este plazo fijo con un fondo, una acción o una opción de ahorro. Ojo: si hay impuestos o comisiones debes restarlos antes de calcular la rentabilidad neta.
Ejemplo 2 — Compra y venta de un activo (6 meses)
Compraste acciones por $5.000 y media año después vendiste por $5.600.
- Rentabilidad absoluta = $600
- Rentabilidad (%) = 600 / 5.000 × 100 = 12%
- Rentabilidad anualizada ≈ 12% × (365 / 182) ≈ 24,06%
Si esa operación tuvo comisiones por comprar y vender por $50 y además pagaste impuestos de $70, la rentabilidad neta (%) cambia: (5600 – 5000 – 50 – 70) / 5000 × 100 = 8% neto. Siempre haz el cálculo con números después de costos.
Ejemplo 3 — Ahorro en un proyecto personal (retorno no monetario inmediato)
Supongamos que inviertes $800 en equipos y mejoras para vender productos online. Tras 4 meses generas $1.120 en ventas atribuibles a esa inversión.
- Rentabilidad absoluta = 1.120 – 800 = $320
- Rentabilidad (%) = 320 / 800 × 100 = 40%
- Rentabilidad anualizada ≈ 40% × (365 / 120) ≈ 121,67%
Este ejemplo demuestra por qué no todo se reduce a números fríos: el contexto, escalabilidad y reinversión pueden multiplicar tu resultado en el mediano plazo.
Qué considerar además de la fórmula: riesgos, inflación, impuestos y tiempo
Calcular rentabilidad simple es solo el primer paso. Si no tienes en cuenta otros factores te expones a decisiones falsas o peligrosas.
Inflación: el enemigo silencioso
Si tu rentabilidad nominal es 6% anual pero la inflación real es 8%, estás perdiendo poder adquisitivo. Ajusta siempre por inflación para conocer la rentabilidad real:
Rentabilidad real aproximada (%) ≈ Rentabilidad nominal (%) – Inflación (%)
Para resultados más exactos usa la fórmula: (1 + nominal) / (1 + inflación) – 1.
Impuestos y comisiones
Resta comisiones, retenciones y cualquier impuesto antes de calcular la rentabilidad neta. Ejemplo: si un fondo ofrece 10% pero cobra 2% de comisión y retiene 15% en impuestos sobre la ganancia, tu rentabilidad neta será mucho menor.
Riesgo y volatilidad
Dos inversiones con la misma rentabilidad esperada no son iguales si su riesgo difiere. Revisa la probabilidad de pérdida, la historia del activo y la solvencia del emisor. Si no sabes medir riesgo, este recurso te puede ayudar: cómo evaluar riesgo y rentabilidad de forma simple.
Horizonte temporal y liquidez
Una alta rentabilidad a corto plazo puede implicar falta de liquidez o riesgo elevado. Si necesitas volver a disponer del dinero, pregúntate: ¿puedo vender rápido sin perder mucho? La respuesta influye en si la rentabilidad calculada sirve para tus objetivos.
Consejos prácticos para no equivocarte y mejorar resultados
Aquí tienes acciones concretas que puedes aplicar desde ya para tomar mejores decisiones con tus inversiones.
1) Siempre calcula rentabilidad neta y real
Suma todos los costos y resta inflación antes de sacar conclusiones. Haz un cálculo rápido en tu celular: valor final – costos – inflación ajustada = ganancia real.
2) Usa la anualización solo para comparar
Si una inversión dura 30 días y otra 1 año, anualiza ambas para comparar manzanas con manzanas. Recuerda que la anualización de rendimientos cortos asume que puedes replicar ese rendimiento sin cambios, lo cual puede ser optimista.
3) Registra cada inversión y aprende de los resultados
Lleva una hoja de cálculo con: fecha inicio, monto inicial, costos, valor final, periodo y rentabilidad neta. Si prefieres una guía práctica para usar hojas de cálculo en finanzas, revisa este post: cómo usar hojas de cálculo para gestionar finanzas personales.
4) Evita confundirte con interés compuesto cuando no aplica
Si no estás reinvirtiendo las ganancias, habla de rentabilidad simple. Si sí reinviertes, entonces el interés compuesto cambia mucho los resultados. Si quieres entender la diferencia técnica, lee: Qué es el interés compuesto.
5) Considera el costo de oportunidad
Siempre compara con la alternativa más realista (por ejemplo, el rendimiento de un plazo fijo o un fondo conservador). El costo de oportunidad te ayuda a decidir si la inversión merece la pena frente a otras opciones.
Errores comunes que inflan la rentabilidad y cómo evitarlos
Muchos inversores principiantes calculan mal o toman decisiones con sesgos. Aquí están los más frecuentes y cómo corregirlos.
Confundir rentabilidad bruta con neta
Resultado típico: te anuncian 10% y interpretas que será tu ganancia. Pregunta siempre: ¿eso es antes o después de comisiones e impuestos? Si no lo aclaran, calcula con tus propios costos.
No ajustar por inflación
Ver un 5% de ganancia puede parecer bueno hasta que te das cuenta de que la inflación fue 7%. Mantén siempre una vista realista y usa la fórmula para rentabilidad real.
Ignorar la liquidez y el horizonte temporal
Sacar dinero antes de tiempo suele penalizarte con comisiones o pérdidas. Antes de invertir, ten claro cuánto tiempo puedes mantener el capital sin tocarlo.
Tomar decisiones por resultados pasados
El pasado no garantiza el futuro. Utiliza histórico como referencia, no como predicción. Complementa el análisis con noticias del sector, situación macro y la salud financiera del emisor.
Preguntas reales y respuestas (FAQ)
¿Cuál es la diferencia entre rentabilidad simple y compuesta?
La rentabilidad simple mide el porcentaje de ganancia sobre el capital inicial sin considerar la reinversión de ganancias. Se calcula con la fórmula básica (Valor Final – Valor Inicial) / Valor Inicial × 100. La rentabilidad compuesta toma en cuenta que las ganancias se reinvierten y generan a su vez nuevas ganancias, por lo que el crecimiento es exponencial. Para inversiones donde reinviertes intereses, dividendos o ganancias, la compuesta refleja mejor el resultado real en el tiempo. Si tu objetivo es una comparación rápida entre productos sin reinversión, la rentabilidad simple basta; si planeas reinvertir, usa fórmulas de interés compuesto o calculadoras específicas.
¿Cómo calculo la rentabilidad teniendo en cuenta impuestos y comisiones?
Calcula primero la ganancia bruta (Valor Final – Valor Inicial). Resta todas las comisiones (compra, venta, administración) y luego aplica el impuesto correspondiente sobre la ganancia neta o sobre el monto según la jurisdicción. Ejemplo: inviertes 1.000, obtienes 1.150, comisiones totales $30, impuesto sobre ganancia 15% sobre $120 (ganancia neta antes de impuestos). Ganancia neta después de impuestos = 150 – 30 – (120 × 0.15) = 150 – 30 – 18 = 102. Rentabilidad neta (%) = 102 / 1000 × 100 = 10,2%. Este resultado es el que realmente afecta tu bolsillo. No te fíes de rentabilidades anunciadas sin el detalle de comisiones e impuestos.
¿Cómo comparar dos inversiones con distintos horizontes usando rentabilidad simple?
Para comparar, anualiza la rentabilidad de cada inversión. Si una duró 45 días y la otra 240, convierte ambas a una base anual usando Rentabilidad anualizada ≈ Rentabilidad (%) × (365 / días). Esto te da una aproximación homogénea. Ten en cuenta que la anualización asume que podrías replicar ese rendimiento durante todo el año sin variaciones —algo que en la práctica puede no ser realista—, por eso úsala como guía y no como certeza absoluta. Además, compara la liquidez, el riesgo y las condiciones de acceso al capital.
¿Es suficiente calcular la rentabilidad para decidir dónde invertir?
No. Calcular la rentabilidad es necesario pero no suficiente. También debes evaluar el riesgo, la inflación, los impuestos, la liquidez y tu horizonte de inversión. Una inversión con alta rentabilidad puede implicar alto riesgo o falta de liquidez. Usa la rentabilidad como una de varias variables en una decisión informada: verifica la solvencia del emisor, la diversificación de tu cartera y si el dinero invertido corresponde a un objetivo (ahorro, emergencia, compra grande). Si quieres herramientas prácticas para medir otras dimensiones, puedes revisar guías sobre decisiones financieras y gestión básica, por ejemplo cómo entender los estados financieros básicos para principiantes.
Herramientas y recursos recomendados para hacer los cálculos rápido
No necesitas ser experto en Excel: hay calculadoras online y plantillas simples que te devuelven la rentabilidad neta y anualizada en segundos. Crea una hoja básica con estas columnas: fecha inicio, monto inicial, costos, fecha fin, monto final, rentabilidad absoluta, rentabilidad porcentual, días de inversión, rentabilidad anualizada. Esto te evita errores y te permite comparar muchas alternativas en segundos.
Si deseas profundizar en conceptos relacionados que te ayudarán a entender mejor los resultados, lee artículos sobre cómo calcular retorno de inversión de una carrera universitaria (útil para evaluar educación como inversión) y sobre el cálculo del punto en el que un proyecto deja de perder dinero: cómo calcular punto de equilibrio para mi emprendimiento.
Resumen y próximos pasos: pon esto en práctica hoy
Saber cómo calcular la rentabilidad de una inversión simple te da poder para tomar decisiones más inteligentes. Recuerda:
- Usa la fórmula básica para obtener la rentabilidad (%) y la absoluta.
- Siempre calcula la rentabilidad neta (después de comisiones e impuestos) y la rentabilidad real (ajustada por inflación).
- Annualiza solo para comparar inversiones con distintos periodos, y considera riesgo y liquidez.
- Lleva un registro y aprende de cada operación.
No esperar más: haz tu primer cálculo hoy con una inversión pequeña. Si quieres una referencia rápida y fiable sobre qué significa rentabilidad a nivel teórico, puedes ver la definición en Wikipedia: Rentabilidad — Wikipedia.
